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Se dedica a la investigación de la Neurociencia a través del Big Data. Las oficinas centrales están en Teruel. Él, normalmente, en Elche. Es profesor del CEU, UMH y UA. No para, tampoco de sonar su teléfono. Y en la cola de espera a que acabe esta entrevistas, dos reuniones. Así es la vida laboral de Moisés Aguilar.

Suena a segmentación y a Big Data.

Somos 800. Nuestra base humana más importante son matemáticos, físicos de partículas e ingenieros de telecomunicaciones. Porque los médicos no tienen ni idea de ondas.

¿Ah, si?

La tecnología también sirve para hacer selecciones de personal aunque sea poco ético. Yo tengo un poco de mala leche. Entonces, para elegir a muchos de mis trabajadores uso el gorro.

¿Previo paso a una charla de 15 minutos?

No, paso de hablar. Los selecciono por un buen currículo y un alto coeficiente de inteligencia, sino por una serie de características específicas para que trabajen conmigo en un área muy concreta.

En un vídeo promocional decís que el 12% de la población mundial sufre alguna patología mental.

Que suponen un gasto sanitario. No solo por el gasto farmaceútico, también por las bajas laborales. El primero que se da cuenta es Sarkozy, que mirando los datos en Francia se da cuenta que cuesta más que los ictus y los infartos.

Madre mía.

Puedes tener a un paciente que tiene depresión, está de baja años, está tomando antidepresivos que no resuelven su problema nunca, tiene un riesgo de suicidio altísimo y a todos nos cuesta una pasta eso. Es el primero que da la voz de alarma.

¿Y cómo continuó la historia?

La administración Obama deja de financiar el DSM5, lo que diagnostican psiquiatras y psicólogos en la actualidad. E inventa un sistema nuevo, RDoC (Research Domain Criteria).

Lo he entendido a medias.

A través de biomarcadores, químicos o genéticos, podamos diagnosticar mejor a la gente. Saber si tiene esquizofrenia, depresión u otra cosa.

Hilar fino.

Sí. En vez de hablar, se hacen pruebas médicas. Todo va rápido y es objetivo.

¿Me habla de que con esa tecnología se puede mejorar la atención de las personas?

Sí. Hay niños autistas que vienen aquí sin hablar y tres años después parecen niños normales, juegan e interaccionan.

Cuénteme otro caso.

No podemos curar el Alzheimer pero podemos detener su evolución, que la enfermedad se retrase 10 años.

Pequeños grandes pasos.

Tenemos casos de esquizofrenias, que en lugar de tener alucinaciones a diario, las experimentan una vez al año.

¿Qué me dice?

Y no toman medicación.

Sin ser el 100% del rendimiento de una persona, suena bien.

Muchas veces, se trata de que sean funcionales o mejorar su calidad de vida. Que puedan tener autonomía para realizar las tareas en casa, por ejemplo.

Luego, es complicado saber cómo va a ir.

Depende siempre del tipo de trastorno, de cuándo se empiece a tratar… Claro, no es lo mismo, tratar a un paciente con 6 años que con 69.

¿Han existido fracasos?

Alguno. Si lo hay siempre te tienes que plantear que ha habido una mala medición inicial. A veces, hay interferencias electromagnéticas o el paciente no colabora.

“El cerebro ya no guarda secretos”, decís.

Todavía queda mucho camino por andar. Que cada vez esconde menos secretos es verdad. Porque conocemos el código que utiliza, ¿entiendes?

¿Qué entienden por normalidad?

Los pediatras suelen marcar patrones, que te conocen a ti y a tu familia y pueden determinar que vienes de un ambiente familiar normal. Por lo tanto, posees unos patrones de normalidad. Quiero decir, que eléctricamente el pseudocódigo que tú comunicas es el correcto entre tus redes.

Yo he podido pasar una depresión no identificada.

Claro, pero cuando vienes a medirte estás bien. Es cierto, que siempre queda una especie de huella.

¿Qué pretendéis lograr con el Método Solidbrain?

Mejorar la calidad de vida de la gente y que, al final, lo emplean hospitales, clínicas, para hacer un diagnóstico objetivo y compartir los datos con ellos a cambio, siempre, de un buen uso de la tecnología.

Por ejemplo.

Que no sirva para dopar a alguien.

 “¿Son incompatible Dios y la Neurociencia?”.

Nosotros le damos mucha importancia a la nutrición, porque es la causa de muchos de los problemas que vemos. Mucha gente piensa que por saber muchas más cosas del cerebro no nos hace falta nada espiritual.

¿De qué manera afecta la mala alimentación al cerebro?

Deberíamos comer cosas sin sustancias neurotóxicas, lo que pasa es que no somos conscientes de ello.

Diga un caso.

Los hidratos de carbono. Todas las harinas y los azúcares refinados son generadores de enfermedades.

Sin embargo, se recomienda comer hidratos.

Muchos profesionales lo han hecho. Es una falacia. La pirámide de los alimentos la promueve la sociedad de ganaderos americana. Así se han hecho multimillonarios.

Entonces, hay que ir a parar a la verdura y a la fruta.

Y a una buena carne y a un buen pescado, que son la base. Solo estamos preparados filogenéticamente para comer proteínas. La hierba la empleamos para purgarnos. Nada más. De esto sabe Jesús Pagán mucho más.

Autor: Pablo Esquivel.

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